El Jabón como parte de la Historia de Yucatán

El Jabón como parte de la Historia de Yucatán

Una industria que creció gracias a la gran higiene que caracterizaba a los yucatecos

David Torres 09 de julio Historia


Hola gente linda de TOP Yucatán, como ya hemos venido hablando en varias notas, la historia industrial en Yucatán es muy interesante y sobre todo abarca mucho más de lo que creemos. En esta ocasión les traemos el jabón como parte de la historia de este bello estado.

Muchos yucatecos les gusta bañarse diario, y esto se ha vuelto una costumbre, aunque hay que decir que mucho tiene que ver con el calor en la región que dan ganas de estar remojándose todo el día; esto fue algo que le impresionó a Fray Diego de Landa, por ejemplo. De ahí que se viera la opción de negocio en la industria del jabón.

Las primeras fabricas se establecieron en Mérida, Izamal, Motul, Tizimín y Peto. En un inicio en dichas negociaciones se utilizaban las materias primas que eran sebo de res y manteca de cerdo, ya podrás imaginar el olor de estos jabones, realmente no era muy agradable, y su color era oscuro. Pero a pesar de eso su demanda era mucha, puesto que eran solicitados en Tabasco, Veracruz e inclusive en La Habana.

Posteriormente se utilizaron grasas vegetales, así como la sosa, obtenida del tzaicán o barrilla. En un principio todo se hacía con técnicas primitivas, no fue hasta que el químico Joaquín Dondé Ibarra implantó los procedimientos que se utilizaban en Europa en aquel entonces. Se comenzaron a hacer jabones para lavar, jabones de glicerina, jabones de almendras y jabones de olor para tocador.

Yucatán en la Exposición Universal de Chicago 1893: Mérida expuso el trabajo de Adolfo Bolio quien presento una cajita con muestra de jabones finos y corrientes de su fábrica "La Zavala". Y a su vez Ticul expuso el trabajo de Bruno Gasque con  una botella de agua de flores tropicales y Jabones.

Fue a finales del Siglo XIX que existía la fábrica “El Elefante” de Pedro Leal Gamboa, a su vez podíamos encontrar la de Clotilde Baqueiro, la de Gregorio Diego Ayora y en 1898 se estableció en el rumbo de Chuminopolis la fábrica “La Esperanza” de la que fueron socios Ramón Ancona Bolio, Alfonso Ailluod, Alberto García Fajardo, Ricardo Gutiérrez y el empresario español Rogelio V. Suárez.

Pero la competencia era realmente grande pues poco tiempo después se estableció otra fabrica de jabones, la cual inicio con un capital de 100,000 pesos, lo que era mucho dinero para la época, esta fabrica tenia de nombre “La Carmelita” de los empresarios Ricardo Risueño y José Nelville. Contaba con maquinaria de primer nivel capaz de producir hasta 120,000 piezas diarias de jabones.

Ya a principios del Siglo XX, se estableció la famosa fábrica “La Espuma”, en la esquina del mismo nombre, en la calle 48 y 63, esta fábrica tuvo mucha presencia en el mercado yucateco, la cual pertenecía a la familia Juanes.

Actualmente en Yucatán no existen fabricas de jabones que produzcan grandes cantidades, pero aún se mantiene una amplia industria de jabones artesanales que según la leyenda de sus empaques son mil veces más beneficiosos para nuestra piel que los que se venden en los super comerciales, tal es el caso de los jabones "La Blanche" que tienen una tradición de más de 100 años y es elaborado actualmente por Sandovalis Perfumes. 

Foto: Sandovalis Perfumes

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Fuente: https://www.meridadeyucatan.com/

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