Los Refrescos y Sodas en la Historia de Yucatán

Los Refrescos y Sodas en la Historia de Yucatán

La industria refresquera que se convirtió en parte de una tradición

David Torres 02 de julio Historia


Bienvenidos nuevamente a una breve entrega más de la historia de Yucatán, en notas anteriores hemos hablado de muchas fabricas que tuvieron gran relevancia en la industria yucateca, muchas de ellas no son muy conocidas. Las industrias que trasformaron la economía del estado, así como el estilo de vida de los yucatecos fueron sin dudas tres; la industria refresquera, la galletera y la chocolatera.

Así que gente de TOP Yucatán hoy conocerán la interesante historia de los refrescos y sodas en la historia de Yucatán que continúa escribiéndose. Todo tiene sus orígenes en los años sesenta del Siglo XIX, en la que fuera la casa de Darío Galera, en el cruce de la 60 con 63, ahí se encontraba un expendio que ofrecía “néctar de soda”, el cual era más bien un refresco gaseoso con jarabe de frutas.

Uno de los primeros pioneros en la industria fue Don Negrón, ya que en 1870 abrió un salón de refrescos y aguas gaseosas, muchos establecimientos parecidos fueron abriendo paulatinamente, en los cuales los helados y sorbetes se elaboraban con equipo Carré.

No fue hasta inicio del Siglo XX que algunas neverías del centro de Mérida comenzaron a ofrecer la famosa “soda”. El negocio correspondía a M. Díaz y Hno. Aunque este cerró, poco tiempo después y se abrió uno que vendía “sodas”, dulces y sorbetes.

Pero quien se lleva el reconocimiento de la industria refresquera es nada más y nada menos que José María Pino Rusconi pues el al igual que Negrón empezó en este negocio en 1870 aproximadamente, comenzando con una sorbetería en la legendaria esquina “La Tucha” ubicada en el cruce de las calles 57 y 66, poco tiempo después decidió probar suerte en Ciudad del Carmen y regresar a Mérida en 1886, teniendo su local en la calle 58 entre 61 y 63.

Pero te preguntarás, ¿Qué hizo Don Pino Rusconi para tener tanta relevancia?, pues como primera instancia innovó al traer una maquina directamente desde Nueva York para elaborar las aguas gaseosas, además de contar con unas recetas muy especiales que aprendió de su padre quien había sido marino. El señor Pino trajo toda una maquinaria para embotellar su famosa sidra, que no es otra que la “negra” que hasta hoy se sigue consumiendo en Yucatán.

Don Pino Rusconi decidió volver a Ciudad del Carmen, dejando al mando a su hijo José María Pino Domínguez quien fue el encargado de abrir varios establecimientos similares en distintos rumbos de la ciudad, creando así el primer negocio en cadena de Yucatán.

En el año de 1888 abrió otra fábrica de gaseosas, la del señor Waldemaro Ponce quien trajo también maquinaria de los Estados Unidos. En 1894 abrió otra fábrica: “La Meridana” del norteamericano H. Murphy. Finalmente, solo sobrevivieron los negocios del señor Pino y la del señor Ponce, dos apellidos muy significativos en la industria refresquera de Yucatán.

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Fuente: https://www.meridadeyucatan.com/

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